atravesando las emociones
Ritual para transitar al final del día
Un buen ritual de relajación actúa como puente entre un día activo y un sueño relajado y reparador. Nos ayuda a cerrar el día con atención plena y a prepararnos para un buen descanso nocturno. A medida que las noches se alargan y la naturaleza se calma, es normal que nuestros hábitos y rutinas también evolucionen. Si bien la transición a días más cortos puede ser desalentadora para muchas personas, también nos brinda la oportunidad de ser más conscientes de cómo pasamos las noches.
1. Despeja tu espacio
El orden exterior conduce a la calma interior. Ordena los espacios y rincones de tu casa que se sientan desordenados o abarrotados para tener un espacio en blanco al anochecer
2. Desconéctate
Aléjate de todas las pantallas y dispositivos multimedia al menos media hora antes de irte a dormir, para que puedas empezar a centrar tu atención en tu interior.
3. Baja las luces
Nuestros cuerpos necesitan luz para empezar el día y oscuridad para terminarlo. Bajar las luces ayuda a indicarle a tu cuerpo que es hora de desconectar.
4. Alivia la carga
Da pequeños pasos para liberar parte de la carga mental del día siguiente. Puedes hacerlo escribiendo una lista de tareas, preparando tu ropa o preparando tu maleta para el día siguiente.
5. Muévete con suavidad
Incluso unos pocos minutos de movimiento suave (como yoga o estiramientos suaves) pueden ayudarte a disipar la tensión del día, para que te duermas sintiéndote más ligero.
6. Reflexiona
Al terminar el día, tómate unos minutos para reflexionar. Anota los logros del día, aquello por lo que te sientes agradecido y qué haría que mañana fuera un gran día.